Mi almohada es testigo de todas las lagrimas qué derrame por vos, mi habitación, del dolor qué sentí el día qué te alejaste de mi, mis pares al ver qué yo ya no era la misma, mi vida, ya no es la misma... Mis días son completamente diferentes, grises, sin color alguno. Con cada paso que hago al caminar mi corazón se rompe cada vez mas, te extraño más qué a nada el mundo y daría cualquier cosa por qué estés conmigo, o por lo menos te des cuenta qué esta nena, caprichosa de mama, te amo más qué nadie, y qué daba todo por vos. Eras vos, solamente vos en quien yo pensaba todo el día, y no veía la hora de verte, vivía por vos. Pero al parecer a vos nunca te importó, así qué lo único qué espero es qué algún día aprendas a valorar y a ver todo lo qué deje por este puto
Amor no correspondido.
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